viernes, 16 de diciembre de 2016

Arcada sobre lienzo








Tú financiaste la ruptura de la raíz 
y aunque te ame
sólo puedo escribirte un poema con odio aunque te ame

no volverá a llover

por eso es mejor que me olvides
porque volvió a crecerme el pelo
y me enamoré por quincuagésima vez
de un hombre al que escupirías


ya no tendrás que verme morir
porque sé que te duele verme morir
porque me amas

pero esta vez sólo 
sólo puedo escribirte un poema con odio
y ni aún así lo mereces.




sábado, 22 de octubre de 2016

Ir al cine



Seguro que recuerdas una noche de marzo

aquella noche buena que no salías ni a tiros del trabajo

y yo esperaba fumando que la noche pasara
maldecía tu nombre y maldecía la puerta trasera del salón
y cada vez que escapabas a darme un beso o dos
o...
tres nunca
no daba tiempo
cada vez tu boca era el mar
cada vez floté a la superficie
Si recuerdas aquella noche, recordarás que no supimos
como abrir sin romper la puerta de casa
Arya aún no había nacido
supongo que te acuerdas porque entonces
hicimos el amor hasta formar nudos
y nuestra piel se deshizo de todos modos

esta vez mi boca era el mar
y tú barcos hundidos

seguro que lo recuerdas, ¿verdad?
claro que lo recuerdas


                                                                           cómo podrías olvidarlo.

viernes, 22 de julio de 2016

He sido yo




Yo no soy ella.

A mí no me vencieron la atracción, 
ni el frío, 
ni la droga,
ni los malos modales
Conmigo no pudo el amor
Yo no conocí el establecimiento de llamada,
ni a tus padres,
ni a los que hubieran sido nuestros hijos 

demolieron el portal
donde sufrí mi primer beso

jamás he llorado,
no lloré la caída prematura de mi primer diente
no lloré al menstruar
como tampoco lloré fingiendo
amar a los hombres con los que practiqué el odio

No soy yo la que sufre
no soy yo la supurante vícitma del abandono
yo no soy ella

Compadezco a las afectadas por hipotermia,
sobredosis o escupitajos
de verdad,
compadezco a las muertas por sentimiento.
Llevo cada uno de sus nombres en mi frente,
pero yo no soy ellas

Fui yo quien deseó la muerte de cientos de generaciones
a cambio de nacer en esta vida como tu mujer perfecta

Pero ya
no soy ella.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Perdón, me he equivocado.










Tremendo dolor el de amar, besar la pared para probar, borrar el cerco de saliva con la manga, qué porquería los besos.

Hot wheels velocidad a tope el verano que florecían las niñas y el jardín, todo al mismo tiempo y yo pronunciaba tranquila: pistina, celebro, torredolones.

Una vez me vieron los vecinos follar contigo a techo descubierto pero tú no estabas, ya no te acordarás, la misma vez que paseamos juntos por un parque de agua pero no viniste.

No conseguiré jamás decir lo que siento, de otro modo tampoco sentiría lo que siento, no sería puro, no podría quererte tanto.

Algún sindiós ha llamado a la puerta, barajo:
1. testigos de jehová
2.cartero comercial
3.mamá se ha olvidado las llaves
4.tú gritando en llanto al otro lado "no me dejes sin ti" (corceles blancos y violines)

Al final es sólo una voz extraña diciendo avergonzada ‘perdón, me he equivocado.’

Qué importante es decirnos a la cara todo el tiempo ‘perdón, me he equivocado’.
Deberíamos hacerlo siempre.

Tremendo dolor cuando no puedo amar en este último segundo
ni a quien me ama

ni a mí tampoco.

sábado, 23 de abril de 2016

Cuarto año: Indochina.


(Tontería rápida de sábado a la tarde).

Ella se sienta en el banco de una lavandería a ver su ropa girar como solía moverse en círculos su vida, como un pañuelo sucio.
Es una chavala china muy mona que debe soportar un huevo de cargas familiares que ni me van ni me vienen, la estoy viendo a través del cristal mientras camino por la calle esperando que cojas el móvil y contestes.

Mi corazón extrafino como el chocolate cabe en la carátula de nuestro disco favorito de Alejandro Sanz, no me dejes aquí sola temblando de miedo porque fui yo, fui yo, fui yo la que soporté la culpa que sólo tú te merecías.

Nadie regala un violín, ni una pluma de ave, ni un ruiseñor, nadie que no sea un cobarde, un sincero cobarde. Nadie coge unas maletas y se viene de excursión al sur del mundo, a la otra punta del país donde vive todo lo que temes, nadie es tu nombre y tu nombre de seis letras siempre será mi estigma.

Ahora viene esa parte de la película en la cual me arrancas cualquier órgano y lo vendes en el mercado de negro para comprarme flores, nos hemos quedado en el minuto 34:51 donde dices ‘te juro que te quiero de verdad, te quiero hasta los huesos, te quiero hasta el centro de mis nervios’, acuérdate porque me estoy quedando dormida y mañana no nos acordaremos.

Podemos quedarnos otra noche más a vernos beber y charlar y ver vídeos de mierda y escuchar música moñas, si quieres, podemos hacer constantemente lo que quieras, pero entonces no me digas que me quieres. Podemos escribir un libro absurdo lleno de errores, escúchame, no creo que jamás ame a alguien de este modo, nunca en mis otras vidas se me volverá a escurrir el corazón de las manos, te lo estoy dando: ten cuidado.

No sé, no me gusta no dormir contigo, entiéndelo. Nuestra banda sonora es música de guerra, no llores, los dos tenemos lleno el pecho de antidisturbios. Cada vez que no te miro quiero vomitar y vomitar y vomitar balones de playa, canciones horteras, poemas de ayer.

Voy a morderte aquí y aquí ahora que tengo tu espalda desnudita solo para mi boca, voy a abrirte una herida con los dientes de otro amante, espero que me perdones, nunca supe perdonarte.

Siempre he pensado, mi niño tierno, que tienes más capacidad de hacerme daño de la que yo tengo contigo, y no porque yo no pueda causarte dolor, sino porque tú no lo sientes.

Tragaré arena y pólvora cuando te vayas, y si no vuelves mi amor se hará ceniza. Me quedaré sin dinero para tabaco y te llamaré llorando para pedirte algo de pasta, algún beso que otro, quizá una noche follando abrazados en aquel apartamento.

Cuando vayáis a compraros vuestra ropita asquerosa a Inditex, os lo pido, compradme a mí un cuerpo con vida, un pulmón entero, dadle a todo esto una salida. Te digo con la lengua a ras de sábana, soy inflamable, soy ignífuga, nada me importa una mierda, pero sólo me importas tú.

No es china, es indonesa, la miro a través del cristal mientras apago el móvil fingiendo evitarte.
Mi corazón es palpable porque está sobre la mesa, no me toques.
Nadie regala basura poética ni medios de transporte, tú te llamas por tu nombre grabado a tinta en mi carne de primera llena de sangre. No te atreves a venir, sucio cobarde.
Ahora viene esa parte de la película que no vemos porque me has metido la mano en las bragas y vamos a hacernos el amor, mi favorita.
Podemos seguir toda la vida esta rutina vomitiva hasta que nos nazcan canas en el vello púbico si quieres, ¿podemos hacer lo que quiera alguna vez? ¿podré hacer que me quieras cuando quiera siempre que nos queramos? Nunca volverás a amar así y yo no seré la afortunada, toma mis riñones, son de plástico pero están sangrando de verdad.

No me gusta dormir contigo, prefiero que no nos dé tiempo, entiéndeme. Nuestra banda sonora es silencio y agua estancada, nuestra particular realidad cenagosa es mentira, no te asustes.
Voy a morderte y solo van a salir labios a cada pulso, cortas mi hemorragia con tu lengua.

Siempre he pensado que puedo hacerte el daño que se me antoje: nunca reconocerás que sufres.

Tragaré a otros cuando te vayas y si no vuelves quizá te olvide. Me quedaré sin alma y os pediré que cuando vayáis a devolver un regalo no deseado me compréis una nueva, brillante y lúcida, azul a ser posible.


La indonesa ha terminado de lavar su ropa, seguro que tiene mogollón de cargas familiares que me importan una mierda porque aunque sea ignífuga soy inflamable y no me importa mi vida, mi vida,
solo me importas tú.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Creciendo hacia abajo: Agua o zumito de naranja


Hemos cambiado los placeres mundanos como el zumo de naranja o el agua dulce de la fruta, por muertes lentas como la cerveza, el tabaco o la gasolina. 




Me pareció distinto llenar varios pulmones de pétalos de rosa, 
alegar que yo respiro el aire puro de los motores, 
la calefacción es la brisa fresca de los falsos, 
una mano diminuta me toca la piel y siento insistencia 

como quien pulsa un botón hasta reventar el mecanismo
pero el mecanismo hacía mucho que ya no funcionaba. 

El sexo no se fabrica con casas en la prisa, 
el velo de las novias es un pañuelo de lágrimas, 
es un pañuelo de seda que arde con la facilidad 
de los adioses y los ibuprofenos, 
tu altar es mi mentira.

Mirar hacia arriba

me da vértigo

caer tan bajo

forrar mucho algodón de azúcar 
para hacer una almohada con la que ir a la guerra de Vietnam, 
todo lo que digo es vómito, 
el cielo sólo una cláusula.

Promete la tierra no germinar la semilla, 
limitarse a hacerle esta noche el amor del que carece el color gris, 
por ejemplo, 

no te da lástima ser el canto de los pájaros afónicos, 
no te das pena, 
ni te dedicas tiempo, 
ni cariño, 
ya el pelo no te brilla como antes, 
en quién me has convertido, 

parece que llevas drogada toda la vida sin ella, 

parece que estás sola

pero solo estás ausente.

Terminé de pintar un lienzo de dientes cosidos 
cuando mordiste la primera piedra y levantaste la mano 
para que todos supiéramos que sabías la respuesta, 
que habías llegado el primero, 
es una lástima que tengas tanta necesidad de aplauso, 

eres la vergüenza de mi familia, 

imagínatelos a todos 
muertos

de la risa al ver tus pecas y sentir lástima.

Nunca he querido parir, prefiero el dolor hacia dentro.
Nunca he querido procrear, no deseo que mi mayor obra esté llena de los defectos de otro.

Hemos cambiado los placeres puros por las drogas blandas, 
en el sótano tengo unas costillas full of explosivos,
voy a apretar el detonador de un mecanismo que hace mucho que ya no funciona
y vamos a volar por los aires contaminados en un escenario cargado de plumas

en un orgasmo tan efímero, tan blando, tan poca cosa,

como un chute de Dalsy o un hasta nunca.

martes, 9 de febrero de 2016

Condecoración número 103













Tengo una boquita de nácar y abedul
una boquita dulce dulce como un terrón de azúcar
y suave como la misma seda.

Una boquita tierna llena de besos 
porque soy una niña tierna llena de besos
Pero sólo lanzo escupitajos
he aprendido a dar lo que me han dado.
"Tengo una boquita áspera áspera, parece
hecha de turrón" decía mi abuela.

Como todas las mujeres de mi sangre:

Yo me quería morir
y me quería morir
Y me quería morir

Hasta que un día el paisaje se cubrió de
Andrómedas y se derrumbó el tejado sobre
mí,

entonces tuve una boquita blanda
rebosante de pus y malas noticias.

Me convertí en una enfermedad que lleva tu nombre
cardíaca, crónica, lenta como una película de autor
y muy muy dolorosa.

Me curé con el tiempo y las caricias tibias de mis ancestros, 
me curé con el sexo y el espanto, 

limpié sin prisa mi espalda llena de cuchillos.


Me contagié de tu risa nueva de medio sol, 
de tu pelo lleno de vaho y escarcha
me enamoré del cobarde y su disfraz,

y ahora te beso bajo la manta, 
guardo tu herida y tu amor como trofeos, 
te hago el sexo hasta la arritmia, 
te quiero, boca de nácar y abedul, amo tu cuerpo.


Como todas las mujeres de mí, 
me quedaré sin sangre
seré tu trauma,
te diré gimiendo:

"quiero hacer la guerra contigo siempre,
esta piel es tuya, para que la ames, mira,

abre los ojos."